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La regata más tradicional del mundo cumple 200 años con 5 mil regatistas y un trofeo inédito

La Cowes Week cerró su 200ª edición en la Isla de Wight, en Inglaterra, con 641 barcos inscritos. Para marcar el bicentenario, la organización creó la Bicentenary Gold Cup, y una tripulación juvenil alemana se llevó el premio de sostenibilidad.

La regata más tradicional del mundo cumple 200 años con 5 mil regatistas y un trofeo inédito
Foto: Divulgação Cowes Week · @atilastudioo / @tidalpulsemedia / @paulwyethphotography

Pocas competiciones en el mundo pueden decir que atravesaron dos siglos. La Cowes Week acaba de hacerlo. La regata británica, disputada en las aguas del Solent, en la Isla de Wight, cerró el viernes su 200ª edición, con un día completo de mangas seguido de una premiación que reunió a la comunidad de la vela mundial.

Los números explican por qué es considerada la mayor regata de su tipo en el planeta: cerca de 5.000 regatistas y 641 barcos inscritos, desde veleros clásicos hasta proyectos modernos de competición, divididos en decenas de clases que disputan al mismo tiempo el mismo pedazo de mar.

Un trofeo creado para el bicentenario

La organización quiso marcar la fecha con algo nuevo, y creó la Bicentenary Gold Cup. El acierto estuvo en el formato: el trofeo se decidió por los resultados de los tres primeros días, lo que dio una posibilidad real de victoria a los 641 inscritos, y no solo a las tripulaciones de punta.

La copa quedó con el High Spirit, un Contessa 33 timoneado por Andy Maskell, en la clase Club Cruiser D. Es el tipo de resultado que traduce el espíritu de la regata: un barco de crucero llevándose el trofeo conmemorativo de un evento que también recibe profesionales.

Los ganadores de las principales clases

En la clase XOD, una de las más tradicionales y disputadas, con 60 barcos en el agua, la victoria general fue del Lone Star, de Phil Lawrence, Nick Froud y David King.

En el Black Group, el Contessa 32 Solan Goose, de Ben Rogers, se impuso al quarter tonner BLT, de Sam Laidlaw, en una disputa decidida en la punta.

Y la clase RS21, que hizo su debut justamente en la edición del bicentenario, tuvo como campeón al White Oryx, comandado por Crispin Winser.

El premio que habla del futuro

Entre todos los trofeos entregados, uno llama la atención por su simbolismo. La joven tripulación alemana del Stoertebeker, que compitió en la clase IRC Zero, se llevó dos reconocimientos: el de mejor barco de entrenamiento y el premio de Sostenibilidad, concedido a quien navegó el mayor número de millas sin emisión de carbono.

El mérito tiene una buena historia detrás: navegaron desde Kiel, en Alemania, hasta Cowes para disputar la regata, en vez de transportar el barco. Es la prueba de que la sostenibilidad, en el mar, también se mide en decisiones prácticas.

Por qué esto importa para Brasil

Una regata que llega a los 200 años muestra lo que la vela puede construir cuando existe continuidad: tradición, calendario, público y una economía entera girando en torno a un evento. Marinas llenas, hoteles ocupados, servicios náuticos activos y una ciudad que se organiza en torno al mar.

Es exactamente el camino que Brasil viene recorriendo con regatas que se consolidan año tras año, y un recordatorio de que el deporte náutico es también motor de turismo y de economía del mar. Doscientos años después, la Cowes Week sigue probándolo cada agosto.

Por: Redação Mundo Mar

Foto: Divulgação Cowes Week · @atilastudioo / @tidalpulsemedia / @paulwyethphotography

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